Paralelismos entre la magia y las competencias.

La primera vez que entré a la tienda de magia le dije al mago que cuando fuese adulto quería ser mago. Y él me respondió “No puedes ser ambas cosas…”. En aquel momento no comprendí la profundidad de su respuesta, pero hoy con los años veo que contiene todos los elementos que me permiten desarrollar mi apasionada profesión: la formación del talento a través de técnicas innovadoras.

Uno de los mejores momentos que podemos vivir es aquel donde el asombro nos abstrae de todo lo que nos rodea y especialmente de todo lo que nos preocupa. Es esa capacidad de sorprendernos con la cual nacemos y que, con el paso de los años, se nos va adormeciendo. Por eso una de las mejores vivencias que podemos experimentar es la sensación de perplejidad con la que nos deja un acto de magia.

Los conocimientos técnicos son aquellos que aprendemos mayoritariamente en la universidad. Hoy en día tenemos mucha gente bien formada técnicamente, es decir, “alfabetizada” en lo técnico. Pero por desgracia, muchos no son conscientes de que una gran parte de la humanidad son víctimas en mayor o menor medida del “analfabetismo competencial”.

Cuando aprendemos a descifrar los signos que componen las letras y a comprender sus combinaciones en palabras somos testigos de un momento mágico. Ese momento mágico muchos lo han podido sentir no sólo cuando pudieron comprender una lectura por primera vez, sino también cuando se han cruzado con una persona alfabetizada competencialmente. Esas personas son verdaderos “magos”. Utilizan sus “hechizos” para motivar a las personas, para fascinar cuando comunican, para convencer cuando negocian, para improvisar cuando los planes salen mal o para salir adelante frente a la adversidad.

Por tanto, no es casualidad que exista un interesante paralelismo entre competencia y magia. De acuerdo con Martin Mulder, “una competencia profesional es vista como la capacidad genérica, integrada e internalizada para ofrecer un rendimiento sostenible y eficaz (incluida la resolución de problemas, la generación de innovación y la transformación) en un determinado ámbito profesional, de trabajo, funcional, de contexto organizacional o de gestión de tareas”. Por su parte, Michele Chi sostiene que los magos han desarrollado una experiencia que “se refiere a la capacidad sobresaliente del individuo para resolver problemas en su propio campo, basándose en el dominio de conocimientos, habilidades y actitudes excepcionalmente bien organizados y utilizables y la capacidad de realizar acciones de acuerdo con altos estándares de rendimiento”.

Aquellos que practicamos la magia sabemos que este arte es igual que un deporte, y que, como tal, requiere de mucha práctica sucesiva y de actualización constante gracias al feedback del público. Pero la práctica deliberada no es una cuestión de repetición mecánica, se trata de desarrollar selectivamente las habilidades para superar las debilidades, refinando de forma creativa los diferentes aspectos del desarrollo y las habilidades de reflexión y conceptualización para mejorar el rendimiento (que es exactamente lo mismo que hacen y buscan los profesionales exitosos).

La magia, por tanto, implica el desarrollo de la experiencia en una amplia gama de situaciones, incluidas las habilidades motrices en forma de prestidigitación o el desacoplamiento entre la mirada del público y las acciones del mago, desviando la atención deliberadamente y persuadiendo sobre las expectativas de las personas. Por ello, la magia puede verse como una combinación de habilidades diversas pero integradas, y competencias complejas que dependen de herramientas e instrumentos apropiados. Y si analizamos los componentes de una competencia son exactamente los mismos, ya que son un cúmulo de habilidades y conocimientos que han de aplicarse de forma técnica, sistematizada y actualizada para la resolución de problemas, para influir y empoderar equipos o para gestionar las relaciones de forma eficaz.

Alcanzar un alto nivel de habilidad en la magia requiere que el individuo esté expuesto a situaciones difíciles y practique sistemáticamente en los escalones superiores del desarrollo personal en lugar de permanecer en su zona de confort.

Asimismo, la magia implica compartir los conocimientos desarrollados interactuando con otros magos (lo cual es igualmente válido para el desarrollo competencial). En la creatividad grupal (y en la consolidación competencial) las innovaciones surgen de las acciones colectivas de muchas personas que trabajan juntas.

No es posible dominar la magia simplemente a través de esfuerzos académicos, didácticos, o mediante la lectura de libros de magia. Se requiere de contacto con mentores y de la transmisión gradual de habilidades y competencias a través del aprendizaje y la práctica. Por otra parte, es esencial contar con algún tipo de apoyo inicial de colegas mentores y coaches, así como de una red social personal cada vez más vinculada con la magia (esto es igualmente válido para desarrollar competencias).

Además, los magos sabemos muy bien que es importante perfeccionar técnicamente nuestras habilidades mágicas, esto es esencial tanto para hacer que los trucos de magia funcionen como para controlar el estrés asociado a situaciones de rendimiento limitadas por el tiempo. Estas mismas dos cosas son las que buscan todas las empresas, es decir, profesionales que dominen sus áreas de trabajo y que, al mismo tiempo, sean capaces de rendir incluso ante la aparición de adversidades de presupuesto o de los deadlines.

Asimismo, las competencias se fortalecen, como hemos indicado, gracias a la práctica constante (no a la participación en cursillos) lo que posibilita que el alto rendimiento sea automático y flexible. Todo aprendizaje verdadero requiere de aprehender (así con “h”) los conocimientos e informaciones que necesitamos aplicar para encarar nuestros asuntos profesionales, por tanto, otro paralelismo con los magos es que éstos desarrollan la práctica de la memoria cinética, para hacer que las secuencias de sus acciones sean fluidas y automáticas, lo que nos lleva a identificar que es ésta no sólo la mejor, sino la única forma de aprender verdaderamente a desarrollar una competencia.

Sinceramente creo que una competencia debe practicarse de la misma manera que un juego de magia, es decir practicarse de forma repetitiva hasta que cada movimiento se convierta en algo natural y se integre completamente con los demás constituyendo una totalidad más refinada. Esa es la verdadera magia, la magia del liderazgo que tú y muchos más pueden desarrollar. ¿Te atreves?. Recuerda: Las personas con talento alcanzan un objetivo que nadie más puede alcanzar, pero los “magos” alcanzan objetivos que nadie más puede ver.

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2 comments

  1. Doctor España, muchas felicidades por su artículo ” Paralelismos entre la Magia y las Competencias “. Me entusiasmó mucho el leerlo, explica amplia y técnicamente la relación del Liderazgo y las Competencias con la Magia. Y la importancia en la vida profesional que tienen estos tres conceptos.

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