Inteligencia emocional

YA ESTÁ ABIERTA LA 3ª CONVOCATORIA DEL MÉTODO MAGIC® (SEPTIEMBRE 2017)

El Método MAGIC® es un método formativo multidisciplinar, novedoso y práctico. Mediante técnicas de alto impacto permite interiorizar y estimular competencias, estrategias y conocimientos, para favorecer procesos de transformación, desarrollo y crecimiento de las personas y de las organizaciones.

Inscríbete ahora, las plazas son limitadas.

Más información en http://abe-consulting.eu/v2/certificacion-magic/

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5 ideas para trabajar en una mejor empresa

Algunas personas saben que trabajan en una compañía con un entorno de trabajo inadecuado. Unos pocos ni siquiera se lo plantean. Pero la gran mayoría vive con la falsa ilusión de que está trabajando en un ambiente laboral positivo. Dejando a un lado un ascenso o una promoción, pregúntate: ¿te ha ocurrido algo positivo en tu trabajo que hayas compartido con tu familia y amigos? Esta sencilla pregunta revela mucho sobre este tema.

Un alto porcentaje de empleados no sabe ni siquiera qué responder a esa pregunta. Algunos pocos pueden mencionar algún premio, una formación, o alcanzar un objetivo impuesto por la empresa. Pero lo más dramático no es que haya pocas respuestas de este tipo, sino que al preguntar a continuación el número de ocasiones o la frecuencia con que han podido vivir y compartir una experiencia así dentro de su trayectoria en la empresa, las respuestas se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos.

¿Cómo es que pasamos en promedio ⅓ de nuestro tiempo mientras estamos profesionalmente activos en un sitio que no nos genera satisfacciones, emociones positivas ni experiencias estimulantes? Ello se debe a los falsos compromisos que no miran muchas empresas. Muchas compañías se cuelgan medallas de calidad, de ética, de responsabilidad social corporativa e incluso de great places to work, pero la realidad es que la gran mayoría no dejan huella en sus empleados. Esto tiene múltiples impactos, no sólo en el rendimiento del personal, sino en el rendimiento entero de la compañía en términos económicos. Cuando no nos ocurren cosas buenas en lo que hacemos, está ampliamente comprobado que en el medio plazo se generan desempeños estancos, se mantienen niveles altos de estrés y la curva de motivación es menos duradera, pero en especial se diluye el vínculo de los empleados con los valores –si se les puede llamar así– de la organización.

Los departamentos de RRHH se relajan cada vez más ante esta responsabilidad. Recientes desarrollos teóricos para lidiar contra la adversidad laboral, como la “resiliencia” –actualmente de moda–, bien conducida es parte de las herramientas de la inteligencia emocional que puede ser útil para paliar los efectos de los entornos de trabajo negativos e incluso de los neutros, sin embargo en la mayoría de los casos estos descubrimientos provocan modas que son secuestradas como pretexto para trasladar a los empleados la responsabilidad de rendir al máximo siendo resilientes. Eso es el equivalente a enviar al escudero a matar a la bestia con un palillo como arma.

Si eres CEO, manager o parte del equipo de RRHH o con otro puesto de responsabilidad, no seas un espectador, porque esto en algún momento va a salir a la luz, remángate, tú puedes ser uno de los pioneros que impulse estos cambios y que aporte alto valor a tu organización y genere productividad. Para lograrlo se requiere de un verdadero job design que genere una variedad de tareas, objetivos retadores, trato justo, equilibrio en el binomio esfuerzo-recompensa, programas de asistencia para empleados, formación de calidad (no de relleno) y en especial una cultura organizacional que busque potenciar el talento y que se apegue a las expectativas de las personas.

Para ello recomiendo 5 acciones para generar impacto en las personas de tu compañía: 1. Fomentar el sentido de comunidad; especialmente potenciando el verdadero espíritu de ser un colega y del fortalecimiento de los vínculos entre ellos. 2. Promover que la gente se mueva dentro de tu empresa mediante oportunidades de crecimiento y también que se mueva físicamente, por ejemplo mediante actividades deportivas; y no, como suele ocurrir, con acciones que generan rotación y dimisión. 3. Impulsar acciones que generen experiencias positivas; no está peleado el profesionalismo con el hecho de disfrutar mientras se hace algo, incluso al trabajar, por más duro que sea la labor, una herramienta útil pueden ser los cursos de atención y concentración. 4. Estimular el aprendizaje y el desarrollo real mediante puesta en marcha del aprendizaje; acciones formativas aisladas que son organizadas sólo por cumplir horas/año de formación de las plantillas son inútiles, además de costosas. Y 5. Promover la generosidad en el trabajo; en definitiva, un verdadero espíritu de compañerismo y respeto que provoque la contribución colectiva.

Por último, de acuerdo con las últimas encuestas de Global Workforce Survey de Towers Watson & Co., si bien es evidente que el compromiso de los empleados produce beneficios tangibles de negocio, las organizaciones fallan al invertir en desarrollo de entornos de trabajo que generen compromiso, que promuevan su resiliencia emocional e incrementen el desempeño de los empleados. Sólo alrededor del 19% de los empleados a nivel global se sienten plenamente comprometidos con su compañía. Esta estadística a mí me lo deja claro, ¿y a ti?